Literatura coreana: reseña de Pachinko de Min Jin Lee



Min Jin Lee se hizo conocida por su novela Free Food for Millionaires pero ha sido con Pachinko donde ha sido reconocida como una novelista de prestigio. En esta novela reflejó lo que tuvieron que sufrir los coreanos que vivieron en Japón durante el siglo XX.

Una saga familiar que no deja indiferente a nadie, conmociona y hace reflexionar al lector.


 Sinopsis: 

 A comienzos del siglo XX, Sunja, la hija adolescente y adorada de un pescador lisiado, se enamora de un extranjero adinerado en la costa cerca de su hogar en Corea. Él le promete el mundo pero cuando ella descubre que está embarazada, y que su amado está casado, Sunja rechaza ser comprada con regalos. En cambio, acepta casarse con un hombre amable pero enfermo, un pastor que la lleva con él a Japón. Pero la decisión de abandonar su hogar y rechazar al padre de su hijo, da comienzo a una historia dramática que tendrá su eco durante generaciones.



Editorial: Head of Zeus (inglés); Quaterni (español)
Año: 2017
Páginas: 496 págs.

Opinión: 


Esta novela es una saga familiar que se sitúa entre Corea y Japón durante el siglo XX. Exactamente la historia comienza en 1910 y termina en 1989 y sigue a cuatro generaciones de una familia coreana a lo largo de las décadas y todo lo que sucedió en aquel entonces como la invasión de Corea por parte de Japón, la dos Guerras Mundiales y la Guerra Civil coreana, entre otros.

 El siglo XX fue muy caótico y mucho coreanos se vieron forzados a mudarse a Japón para encontrar trabajo, pero no todo fue de color de rosa. La mayoría de ellos sufrió discriminación por su procedencia y eran tratados como seres inferiores. El nombre de la novela, pachinko, se refiere al famoso juego japonés parecido al pin ball. Era común que muchos coreanos en aquella época terminaran trabajando en esos salones de juego.



La historia comienza con la protagonista y personaje de unión de todos los demás, Sunja, que nace en Yeongdo, una zona de Busan, al sur de Corea quien, por una serie de acontecimientos, se ve obligada a ir a vivir a Japón. A medida que iba avanzando la lectura de la novela, me sentía más unida a ella y sufría con todo lo que le ocurría. Su vida es dura, por un lugar por tener que vivir en un país desconocido para ella pero, sobre todo, en un país en el que no la trataban bien. Pero Sunja no se rinde, sino que lucha, por su marido, por sus hijos, y también por ella misma.

Aunque en un principio este libro puede sobrecoger por su tamaño y por la cantidad de años que cubre, es una novela maravillosa. La historia engancha desde un principio y es imposible parar de leer porque necesitas saber qué ocurre con Sunja o con alguno de los otros personajes cuyos destinos están unidos al de ella. En todos los años que cubre la novela pasan muchísimas cosas y, aunque hace unos meses que terminé el libro, aún hay cosas que recuerdo de vez en cuando porque me impactaron.

Un libro que sin dudarlo quiero leer otra vez (pero tengo demasiados libros pendientes…). Una lectura muy recomendada si os gustan las novelas generacionales, os interesa saber más sobre los coreanos que emigraron a Japón durante el siglo XX y todo lo que tuvieron que soportar por su origen.


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