Literatura coreana: reseña de No one writes back de Jang Eun Jin



Sinopsis:

La comunicación, o la falta de ella, es el tema de esta novela. No One Writes Back es la historia de un joven que abandona su hogar solo con su perro ciego, un reproductor MP3 y un libro. Comienza a viajar sin rumbo durante tres años, de hostal en hostal, conociendo a otras personas en su camino. Pero en vez de aprender los nombres de los otros viajeros, o incluso inventar nombres para ellos, les asigna números. Está 239, quien una vez soñó en ser poeta, pero que ahora solo lee poemas a su amigo que está en coma; está 109, quien viaja en trenes interminablemente porque tiene el corazón roto; y 32, quien ya ha decidido que va a suicidarse. El narrador escribe cartas a estos hombres y mujeres con la esperanza de poder consolarles en sus miserias, además de tener un registro de sus propias experiencias.

Editorial: Dalkey Archive Press (en inglés)
Año: 2013
Páginas: 203 págs.


Opinión:

En esta novela, el protagonista se embarca en un viaje junto a su perro ciego, Wajo, y tiene poderosos motivos para abandonar su hogar y vagar de una ciudad a otra, sin aparente rumbo. Pero esos motivos no los conoceréis hasta el final de la novela. Mientras tanto, le acompañamos en un viaje en el que vamos conociendo junto a él a personas interesantes que se va encontrando en el camino. A esas personas les asigna un número (él mismo es el 0) y les pide su dirección postal para escribirles una carta. Al finalizar cada día, llama a su amigo y vecino para saber si hay alguna carta en su buzón, pero cada día la respuesta es la misma: está vacío. A pesar de todo, él sigue enviándolas. Le sirve para, de alguna manera, dejar un registro de esos encuentros.

En uno de sus tantos viajes en tren, se encuentra con una mujer, a la que le asigna el número 751. Esta mujer se dedica a vender su novela (Toothpaste and Soap) a los viajeros del tren. Va con su carrito lleno de libros y lo va promocionando, pero sin mucha suerte. Nuestro protagonista empieza a ayudarla y, aunque él no quiere, la mujer comenzará a seguirle en su viaje e irán viviendo algunos eventos y compartiendo experiencias de sus vidas. Los dos acabarán por aprender mucho el uno del otro.

Una de las cosas que más me gustaron de la novela es la forma en que están divididos sus capítulos, si es que se pueden denominar así: algunos ocupan unas páginas, otros solo un párrafo o, incluso, una línea. Lo cual hace que la lectura sea rápida y dinámica. Además, la prosa es muy directa y sencilla, no le hace falta grandes palabras para comunicar una historia con la que sentirte identificado. Está compuesto de pequeñas perlas que vamos encontrando a lo largo de la lectura y que hacen que la historia del protagonista te cale hondo hasta llegar a tu corazón.


Hay muchas partes del libro que me marcaron y que me hicieron meditar y pensar mucho sobre la vida, además de darme ganas de hacer un viaje como el del protagonista, coger un tren y después otro, quedarme en hostales y dejar mi marca en ellos, encontrarme con personas desconocidas y ser capaz de conocer un poco de su historia. Muchos la denominan una novela moderna de picaresca, y puede verse de esa manera por la manera en que se van desarrollando los acontecimientos y las pequeñas aventuras que viven los personajes.

Como muchas otras novelas que he leído de este estilo, hay muchos momentos de la historia en la que los protagonistas ahondan en sus sentimientos, son momentos de quietud que nos permiten conocerles un poco mejor y, al final, acabas sintiendo como si fueran unos amigos de toda la vida con los que estás haciendo un viaje.

Pero todo viaje nos lleva de vuelta al inicio, y es ahí donde tenemos que hacer frente a nuestros demonios. Con suerte, el viaje nos habrá hecho lo suficientemente fuertes como para enfrentarnos a ellos.

Os dejo con varios extractos que subrayé mientras leía la novela:

"I dare say that in life, it is when we travel that our minds and hearts are the most open. It's a time when we think more than at any other time in our lives. We may even think of something that we would never have thought of in all our lives. And so, it would be the loss or the mistake of a lifetime not to write down in words those thoughts which may never have ocurred to us."

"A writer once said that home could heal your sicknesses and bring you happiness, but in my case, the opposite was true. [...] So for me, the place of safety wasn't my house, measuring 45 pyeong, but the entire earth except for those 45 pyeong."

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